• Inicio
  • Historia
  • Quienes Somos
    • Espacio Tipos+
    • Heriberto Ramírez
  • Arte y Cultura
    • Poética Masculina del Negre >
      • Homenajes
    • Poetica Masculina del Encierro >
      • Videos
  • Coloquio+
    • Coloquio+ 2018
    • Videos Coloquio 2018
  • Involucrate
TIPOS
  • Inicio
  • Historia
  • Quienes Somos
    • Espacio Tipos+
    • Heriberto Ramírez
  • Arte y Cultura
    • Poética Masculina del Negre >
      • Homenajes
    • Poetica Masculina del Encierro >
      • Videos
  • Coloquio+
    • Coloquio+ 2018
    • Videos Coloquio 2018
  • Involucrate

Poética Masculina del Negre


​Históricamente los hombres negros han experimentado situaciones de opresión por el color de su piel, la textura de sus cabellos, los rasgos físicos o su origen de procedencia. Esta percepción distorsionada ha provocado que históricamente hombres en posiciones de poder hayan tomado decisiones desde el prejuicio racial e internalizado los estereotipos del hombre negro que lo describen como personas violentas, vagas e hipersexuadas. Dichas acciones han obstaculizado el pleno desarrollo del hombre negro en el área académica, profesional, política y social. Las múltiples investigaciones en el campo de la justicia racial  han producido estadísticas en las cuales podemos observar cómo las condenas por el mismo delitos a hombre blancos en comparación con hombres negros es desproporcionada en muchos casos, al igual que las detenciones por la policia, el número de hombres negros encarcelados o la poca representación de hombres negros en posiciones de poder.

Poética Masculina del Negre es una exhibición física y virtual que propone narrar visual y testimonialmente estas experiencias de opresión y las estrategias desarrolladas por hombres y masculinidades negras, como una respuesta creativa ante experiencias de racismo.  El propósito es visibilizar masculinidades alternas, que han desarrollado diversas maneras para contrarrestar el prejuicio racial y las han aplicado durante experiencias de discrimen para inspirar, a nuevas generaciones, intercambiar recursos e integrar nuevos saberes.

Exposición Virtual

Picture
José Julio Jorge Gerena
San Juan
Durante la niñez, estuve expuesto a comparativas, donde se mal llamaba mi pelo o lo establecían como "pelo malo". Nunca me causó males, ni fue un agravante para mi desarrollo. Hoy es mi mayor orgullo y representa mi esencia y presencia en todo lo que realizo.
Alguna vez en un restaurante ubicado en el Condado en San Juan, varias amistades y yo dialogamos acerca de comentarios y observaciones que se nos hicieron por nuestra tez  y apariencia a nuestra forma de vestir. En aquel momento una de mis amigas se sintió grandemente ofendida, tal fue el caso que lo estuvimos dialogando entre los que compartíamos mesa. Como resultado no tomamos acciones de defensa más allá de continuar con nuestro compartir. Realmente mostramos indiferencia, no a lo ocurrido, sino a las personas involucradas en los hechos hacia nosotres. Algo que pusimos en diálogo fue no darle importancia a los sujetos "atacantes" para que realmente se sintieran sin importancia. Al final nosotres continuamos compartiendo durante nuestra cena. Y ni cuenta nos dimos de cuando las personas se fueron. A nuestra forma establecimos puntos de protesta quedándonos en el lugar, afrontando con mucha fortaleza y buenas formas lo ocurrido. Dentro de todo hasta la persona que nos estuvo atendiendo compatibilizó con nosotres.

Picture
Juan J. De Los Santos Calderón
Canteras, Santurce
Mi apariencia/estética y mi forma de ser, han sido motivo de choque con personas extremadamente conservadoras. He experimentado intentos fallidos de limitarme disfrazando imposiciones como “sugerencias” para que luzca “más profesional”, con comentarios como: “¿Qué tal si en vez de esto, usas aquello?”, "Según el reglamento, los hombres..."o “Buscamos una imagen más sutil”. También, está la idea rígida de que un “hombre” debe vestirse de cierta manera, como si mi inteligencia o profesionalismo estuvieran estrictamente ligados o definidos por una prenda de ropa.  Además, al mencionar que soy de la barriada Cantera, muchas personas asumen de inmediato estereotipos vinculados con el narcotráfico o el consumo de drogas. 

Por otra parte, en algunas tiendas o establecimientos, me ha sucedido que, sin conocerme, me hablan directamente en inglés, o que el personal de seguridad mantiene una vigilancia excesiva sobre mí.  Durante una conversación con colegas del ámbito educativo, noté cómo intentaban invisibilizarme o invalidar mi perspectiva por no tener tantos años de experiencia como ellos y por venir de otra área. Ante esto, respondí: “Pueden tener una impresión sobre mí, pero cada persona es distinta. No me gusta sentirme encasillado en la burbuja que tú y otros has creado; una que no refleja en absoluto mi realidad como joven profesional y consciente de mi propio impacto a la población con la que trabajo.”

Picture
Rolf Malungo de Souza
Brasil
As várias vezes fui abordado pela polícia, além de ser perseguido em estabelecimento comercial. Quando fui barrado na entrada de algum prédio ou abordado por segurança de estabelecimento comercial, reagir exigindo respeito, coisa que não faria com a política, por causa da histórica violência.

Traducción al español:
​

Varias veces se me ha acercado la policía, además de acosarme en establecimientos comerciales. Cuando me han parado a la entrada de un edificio o me ha abordado un guardia de seguridad en un establecimiento comercial, he reaccionado exigiendo respeto, cosa que no haría con la política, por su violencia histórica.

Picture
Eduardo R. Texidor Sánchez
​San Juan
Pocas veces se comenta que la figura masculina se somete a un trato de sexualización, especialmente el cuerpo del hombre negro. Desde la infancia, se nos inculcan creencias y estereotipos que tienen sus raíces en la esclavitud de africanos negro hacia el Caribe y que, a pesar del paso del tiempo, siguen arraigados en nuestra cultura. Estas ideas preconcebidas perpetúan la cosificación y la fetichización de los hombres negros, viéndonos a menudo como “exóticos” o “sobrenaturales”.
He tenido experiencias donde tanto hombres como mujeres se sienten con la libertad de tocar mi cuerpo o de preguntarme directamente de manera maliciosa “¿te puedo tocar?”, como si fuese una curiosidad de circo. Que te quieran tocar palpar el tamaño de tu pene, o la firmeza de tus nalgas, no es gracioso. Aunque algunas personas podrían sentirse halagadas por este tipo de atención —pues se les podría considerar un objeto de deseo—, en realidad, a nivel emocional, resulta agotador. Uno puede caer en la trampa de buscar constantemente ese rol de “objeto atractivo” para complacer expectativas ajenas. Esto termina afectando la autoestima, pues terminas preguntándote ¿seré yo el problema?

La sexualización del cuerpo masculino negro encierra la idea de fuerza o potencia, además que carga con siglos de prejuicios y estereotipos. Romper con los estereotipos heredados implica educarnos, sobre todo a nivel académico. Eventualmente educar a los demás, promoviendo el respeto, conocimientos  y modales en cada interacción.



Picture
Adriel Ayala Cirino
​Loíza 
Estoy estudiando mi primer año en la universidad y siempre hay gente comentando sobre Loíza...que si "los tumbacocos", "que allá matan". En otros tiempos hubiera reaccionado explosivamente, esta vez me quedé tranquilo y el profesor me defendió. Para mi fue  importante que lo hiciera porque es parte de su trabajo, crear un espacio seguro para mi y para los que vienen detrás.

Picture
Derek Rivera Correa
Loíza
Una vez salimos como equipo a jugar volleyball a Guaynabo. Cuando supieron que éramos de Loíza...comenzaron hacer comentarios de que "acá matamos gente" y comentarios sobre nuestro color de piel.
Simplemente no contestamos, jugamos, ganamos y nos fuimos.​


Picture
Adriel Pinet Pinet
​Loíza

En la universidad donde estudio, cada rato algunos estudiantes de distintas áreas cercanas a Loíza comienzan a decir cosas sobre nosotros. Por ejemplo, ” que somos unos maleantes” o  nos decían de manera ofensiva "tumba coco" y  "dominicanos" por la forma en que hablamos, porque hablamos diferente a ellos. A todos esos comentarios les respondía que nosotros, los loiceños, hablamos como cantado.
También, una vez me dijeron que todos los de Loíza son negros, cuando el que me lo había dicho también es negro. No entendia el discrimen entre negros, pero he aprendido en el grupo la Tribu que es, racismo interiorizado y que aveces hay que pichar los comentarios y demostrar con acciones, para que haya un cambio en Puerto Rico sobre el racismo hacia nosotros..
Lo mejor que hice para defenderme de todos esos comentarios fue enseñar nuestra cultura. Cuando nos dijeron "tumba coco", les dije que con esos mismos cocos que tumbamos hacemos máscaras de vejigantes y nos disfrutamos esa tradición que tiene Loíza en sus fiestas, con nuestros bailes y nuestras comidas.
A todos esos comentarios que dicen que en Loíza hay maleantes o que siempre matan, les respondí que en todos los pueblos matan. Por eso, en Loíza se organizan torneos de baloncesto, para que ningún joven negro como yo se meta en la calle y sigan con el deporte, evitando que otro joven muera en la calle.


Picture
Freddie Soto
San Juan

Hubo un momento en mi vida en el que me sentí marginado por una de mis jefas. En un tono autoritario, me indicó que no podía usar una manda para recoger mi cabello. En ese instante, no solo sentí que se cuestionaba mi apariencia, sino también mi identidad. Fue un rechazo no solo a mi cabello, sino a mis raíces, a lo que soy y represento.


Esa experiencia me hizo reflexionar sobre cómo, a pesar de los avances, aún enfrentamos discriminación por rasgos que forman parte de nuestra herencia y cultura. Sin embargo, lejos de hacerme sentir menos, reafirmó mi orgullo por mis raíces y mi determinación de seguir representándolas con dignidad.


Ante una situación de discriminación racial, opté por el silencio en el momento, pues considero que, en ciertas circunstancias, esa puede ser la mejor arma. Sin embargo, sabía que no podía quedarme callado indefinidamente. Por eso, decidí actuar de manera asertiva y presentar una querella ante el Departamento del Trabajo, haciendo valer mis derechos.


Este tipo de discriminación no puede seguir siendo tolerado en la actualidad. Es momento de educar a las personas sobre la importancia del respeto hacia las raíces y la cultura de cada individuo. Todos merecemos ser tratados con dignidad, sin que nuestras características físicas o nuestra herencia sean motivo de rechazo o exclusión.


Mi respuesta no solo fue una acción personal, sino un mensaje claro de que no debemos normalizar estas situaciones. La educación y el reconocimiento de la diversidad son clave para construir una sociedad más justa e inclusiva.


Picture
Jeremías Canales Parrilla y Nehemias
Loíza

Durante el nacimiento de mi hijo, falleció mi esposa. Y al momento de  inscribirlo, no me permitían,  ya que no era casado, por tanto no podía inscribirlo “solo”. Entonces solicitaron que me hiciera una prueba de ADN. En ese momento no podía costearlo, ya que me había quedado sin empleo y mi hijo no cualificaba para los beneficios de seguro social.  Mis únicos ahorros eran para mantenerlo.  El proceso de inscripción duró aproximadamente un mes y medio. Fue un tiempo duro y triste, que continúa porque me sucede lo mismo en las citas del nene, en las reuniones de los padres en la escuela y en gestiones del gobierno.  En todas me he sentido discriminado por ser hombre  y por ser negro.

Desde que trabajo en la organización comunitaria Taller Salud, he aprendido sobre racismo. Ahora puedo identificar el discrimen racial y  los actos racistas. Ahora si, que no lo permito, incluso si lo presencio hacia otras personas, lo denuncio.
  • Eso es racista.
  • Eso es discrimen.
Es lo mejor que puedo enseñarle a mi hijo. Sé qué estoy cambiando mi historia y la de mi hijo.

Picture
Yomar Arnett Pérez Rivera
Loíza
Recientemente en mi trabajo actual doy terapias a personas de la tercera edad. Dicha comunidad al expresarse lo hacen, sin mesura y como lo piensan. Tal vez por una pérdida de juicio que traen el pasar de los años. La persona es evidentemente blanca y de un pueblo con una taza de gente blanca alta. La disyuntiva empieza en el momento que le digo que soy de Loíza y él responde: “La gente de Loíza es rara”.

​Dentro de todo lo que pude haber sentido decidí buscar dentro de su lógica lo que significaba para él algo “raro”. Regularmente lo “raro” va atado a algo desconocido o algo malo, la mayoría de las veces. Luego de un bombardeo de preguntas que vienen desde la furia de defender mi raza él acepta y se disculpa por haber usado dicha connotación para describir a la gente negra. Porque según su lógica en otros pueblos la gente como nosotros no se ve. Le hice literalmente un mapa racial dentro de la geografía que conozco. Describiéndole cada barrio o comunidad negra en pueblos limítrofes a Loíza. Dicen por ahí que “el no saber no te exime de tus responsabilidades” y por más mayor o adultos que seamos nunca se puede perder el juicio del respeto a las personas. Esto me sirve para que cuando llegue a esa edad si Dios me lo permite, actualice mi manera de pensar según los tiempos.

Picture
Yancel Osorio Manso
Loíza

Salimos un grupo de panas loiceños  y nos íbamos a encontrar con un grupo de San Juan Juan en Condado. Nos enteramos que estaban diciendo que nosotros los loiceños siempre estamos atrás, y que no progresamos. Decidimos no encontrarnos con ellos. 

​Luego de la situación, nos comunicamos con ellos para decirles que no se dejaran llevar por los comentarios racistas.  Que todas las comunidades tienen gente de mal y de buen corazón.

Picture
Juan Carlos Malavé Miller
San Juan
Durante mi adolescencia fue un periodo en el cual me sentí particularmente vulnerable debido a mi aspecto físico y color de piel. Me criticaban y se burlaban de mí, en la escuela. Mi familia también me cuestionaba sobre mis preferencias sexuales y comportamiento. Poco a poco con el paso de los años ahora me siento muy bien y son muy pocos los incidentes raciales con los que me topo.

En ocasiones cuando entro a una tienda he percibido cómo las personas de seguridad se fijan en mí, y hasta me han perseguido sutilmente por la tienda. Han sido momentos bien incómodos pero he logrado manejarlos reafirmando quien soy y asumiéndome con mucha seguridad y proyectando indiferencia.

Picture
Joudy Santaliz Cuevas
Mayagüez

​Tenía 25 años, trabajaba en Plaza las Américas, para ese entonces tenía un afro con rizos naturales. Un día, al llegar a hacer mi turno, la dueña de la tienda se acerca a mí frente a todos los otros empleados. Ella tenía las manos en su espalda como escondiendo algo, me mira, se ríe y me dice “toma…para que te peines y te controles ese pasurín”. Me estaba regalando un gel extremo. Los compañeros se quedaron serios, ella se echo a reír, me quedé callado, nunca me atreví a decirle nada, pero continué llevando mi cabello natural.


Estaba en la parada de la AMA en Santurce. Una señora se queda mirando con disgusto a un grupo de jóvenes dominicanos. Me percato que se tapa la nariz y hace gestos de asco. Me le acerco, trato de hacerle consciente de lo que está haciendo, pero no razonaba. Me la comí viva.


Picture
Gutemberg Brito Patatiba
Brasil - México
Durante el primer semestre de mis estudios de maestría en dirección escénica, viví una serie de experiencias desconcertantes. Parecía que cada vez que tomaba una decisión o hacía una solicitud, recibía una mirada extraña, como si estuviera haciendo algo fuera de lugar. Imagino que, para muchos, el simple hecho de que un hombre negro estuviera allí, estudiando una maestría en artes escénicas, era algo difícil de entender. Pero no solo se trató de miradas, sino que me llamaban la atención de manera constante. Empezaron a levantar actas en las que se expresaban los prejuicios más comunes sobre las personas negras: que somos violentos, maleducados, y que no pertenecemos a los espacios que ocupamos. Cuando solicitaba un salón de clases, el apoyo de otras escuelas o el préstamo de materiales para mis ejercicios de dirección, me sentía observado como si estuviera pidiendo algo indebido.

Durante ese período, llegué a cuestionarme si, de alguna manera, estaba siendo violento sin darme cuenta, si mi presencia era en sí misma una amenaza. Me dije a mí mismo que debía estar más atento y, si no lo conseguía, tal vez debía retirarme. Fue una experiencia dolorosa, llena de tristeza y frustración. Cada semana recibía una llamada del coordinador de la maestría, informándome sobre una nueva queja. Me sentía constantemente abatido, enojado, y decepcionado de mí mismo. Por un momento, llegué a pensar que ese espacio no me pertenecía, que tal vez no tenía derecho a estar allí. El sentimiento de estar siendo observado, de ser constantemente perseguido, me hizo dudar de mi valía.

Como expresa Frantz Fanon en Piel negra, máscaras blancas, “el hombre negro es el producto de una historia que se le impone”. En esos momentos, sentí que esa historia se me imponía de forma constante, como si mi color de piel definiera por completo mi valor y mi lugar en ese espacio académico.

Pero el punto de quiebre llegó en una junta de preparación para las presentaciones, donde estábamos todos los compañeros, la directora, los maestros y la secretaria académica. Durante la reunión, la secretaria académica, sin ningún reparo, comenzó a decir que mis compañeros no deberían copiarme porque yo era un mal ejemplo. Aseguró que tenía otra queja de una de las maestras, y, como si nada, se refería a mí como una especie de amenaza para el grupo.

En ese instante, algo en mí se rompió. Las lágrimas comenzaron a salir de mis ojos, pero lo que realmente me invadió fue el enojo. Puse la mano en la mesa con firmeza y les dije: “Eso que están haciendo, en mi país, se llama racismo”. Recordé en voz alta que, al ingresar a la escuela, había leído en la entrada que ese lugar era un espacio libre de prejuicios, un espacio donde no se discriminaba a nadie por su color de piel, orientación sexual, o preferencias. Les dejé en claro que si no me dejaban de perseguir con esas falsas acusaciones, tendría que buscar instancias correspondientes para resolver esa situación.

A partir de ese momento, me dejaron estudiar en paz. Seguí adelante con mi trabajo, y al finalizar mi maestría en dirección escénica, recibí un mérito académico y una mención honorífica por mi trabajo de conclusión. Como señala Djamila Ribeiro en Lugar de enunciación, “el lugar desde el cual hablamos está marcado por las experiencias históricas, sociales y culturales que nos atraviesan”, y en ese momento, ese lugar de enunciación fue una afirmación de mi derecho a existir y a ocupar ese espacio académico.

Este proceso me enseñó que la resistencia contra los prejuicios no es solo una cuestión de supervivencia, sino también de afirmación. A pesar de las dificultades, pude demostrar que mi lugar en ese espacio no sólo era legítimo, sino que también estaba bien ganado, a pesar de los obstáculos impuestos por la mirada ajena.

Por último, podemos pensar en lo que Jacques Lacan señala sobre la mirada en su teoría del “Estadio del Espejo”. Para Lacan, la mirada ajena, la forma en que los otros nos ven, juega un papel crucial en la construcción de la identidad. Según Lacan, “la mirada del otro nos constituye”. En mi caso, esa mirada construía un “yo” marcado por prejuicios, un “yo” que no era reconocido en su totalidad, sino a través de una imagen distorsionada impuesta por los demás. Sin embargo, a través de la resistencia y la afirmación de mi lugar, pude transformar esa mirada externa, convirtiéndola en una afirmación de mi derecho a ocupar ese espacio, no como el “otro”, sino como un sujeto legítimo que, al igual que cualquier otro, merece ser escuchado y reconocido.

Picture
Hanner Sánchez de Alba
Colombia
El color oscuro de mi piel ha marcado cada momento de interacción con el entorno social, estatal y corporativo a lo largo de mi experiencia vital.

​He tardado mucho en equiparme con la autoconsciencia para enfrentarme confiado ante este tipo de situaciones, en cambio, la mayoría de veces callo para no pasar por tóxico o resentido. Creo que he respondido con trabajo, arte, poesía, filosofía, meditación y contemplación.

Picture
R aúl A. Romero Joseph
Barrio Obrero, Cangrejos,  Puerto Rico 

Me sentí discriminado al no ser admitido a la escuela de medicina del Recinto de Ciencias Médicas en Río Piedras. Esto a pesar de haberme graduado Magna Cum Laude de la facultad de Ciencias Naturales de la UPR Río Piedras, haber presentado y publicado varias investigaciones científicas y ser parte de los directivos de varias organizaciones estudiantiles universitarias. A su vez varios compañeros(as) de estudios, con menos logros y calificaciones académicas que yo, pero eran claros de piel y de altas esferas del país, ellos  si fueron aceptados. 

Recuerdo ya en mi segundo año de residencia en ginecología y obstetricia (Parkland Memorial Hospital, Dallas, Texas); entré a un cuarto a evaluar una paciente. Como de costumbre, saludé y me presenté como el “Dr. Romero-Joseph”. Acto seguido la paciente y su esposo me preguntaron qué si era el intérprete que habían solicitado. Con mucha calma y paciencia les comuniqué nuevamente que era el doctor que venía a evaluarla; pero que era su día de suerte porque a su vez podría ser también su intérprete. Subsiguientemente la paciente se disculpó y yo continué con mi evaluación.


Picture
Javier Morales-Rodríguez
Bolivia

La última vez estuve de viaje en Bolivia. Al llegar a Puerto Rico me encontraba haciendo la fila para hacer migración-, de pronto un ciudadano aparentemente estadounidense quien estaba justo detrás de mi, comenta en voz alta y en inglés: "No deberían dejar que los ciudadanos y los migrantes hagan la misma fila", mientras me observaba fijamente. 

Al sentirme aludido respondí: El derecho a transitar es uno no-negociable; de la misma manera que a usted se le permite viajar a Puerto Rico. Además, con todo respeto, usted no sabe cual es mi estatus migratorio.  Mi estatura, color de piel, incluso mi acento, no le otorga derecho a discriminar entre "ciudadanos, residentes, personas con visa o con estatus migratorio no definido en Estados Unidos". Seguí mi camino con un firme pero respetuoso: "Buenas tardes".
Pd: Este incidente sucedió mucho antes de que Donald Trump fuese electo por segunda vez como presidente. 



Edwin Alexander Figueroa Narvaez
San Juan
Soy un hombre negro que del 2018 al 2023 viví la experiencia más fuerte de mi vida ejercer la tarea de cuidador de mi madre-abuela con Alzheimer, hasta su fallecimiento. Ella, "Ma" , la mujer que me crió y madre de mi padre asesinado, cuando yo era niño, por riñas en el narcotráfico. Viví una etapa de soledad fuerte en esos años de cuidador porque se espera de ti fuerza, riesgo y sacrificio, que puedas solo y en silencio. Durante ese tiempo tuve que aprender con mucho dolor la combinación entre fuerza y ternura, sostén y fragilidad, crueldad y misericordia... Fui el negrito huérfano, gordo-tetón que mientras resignificaba la relación con mi cuerpo negro y exiliado de las representaciones de lo deseado, en paralelo descubría y creana lo que significaba ser hombre cuidador. Participar de esta exposición sería la oportunidad de continuar transitando el duelo dando voz a la ternura e inmolación que se nos pide a quienes somos cuidadores.
Mi manera asertiva de responder a mi situación fue reconocerme vulnerable y apoyarme en mi red de apoyo de mi familia elegida. Atreverme a pedir ayuda y escribir el tránsito de mis dolores. Supe conectar con el autocuidado y sin dejar de ser incondicional y tierno, romper con el romanticismo de la precariedad de los cuidadores. Mi abuela "Ma" siempre vivirá en las fotografías que le tomé en todas las etapas de su enfermedad, también vivirá en las orquídeas que amo. Y especialmente Ma la llevo en un tatuaje que diseñé apalabrando en mi piel la densidad de nuestra relación. 

Picture
Harold Joel Leonard Navarro
Trujillo Alto
Hay dos experiencias que marcaron mi vida en relación con prácticas racistas.

La primera ocurrió en Nueva York. No sé si cuenta como un acto de racismo explícito, pero fue un momento que me impactó profundamente. Estaba compartiendo con varias amistades cuando, por cosas de la vida, la conversación giró hacia la experiencia de ser negro. Para mi sorpresa, una colega asiática me miró y, después de escuchar mi testimonio, me dijo: "Tú no eres negro". Me quedé perplejo. Primero, porque no entendía con qué autoridad alguien podía cuestionar mi identidad. Segundo, porque sentí que mi experiencia como afrodescendiente era invalidada por no encajar en el imaginario estadounidense de la negritud, como si ser negro fuera un vernáculo limitado a un solo contexto. Aunque comprendo, en parte, de dónde vino su comentario, no dejó de generarme una crisis de identidad sobre cómo me veo, cómo me perciben los demás y qué significa ser negro en distintos espacios.

La segunda experiencia fue en Inglaterra cuando cursaba mi maestría. Quizás han visto el meme de "caminando por Europa como si nada, pues el peligro soy yo", acompañado de la imagen de un latinoamericano. Admito que el meme me hace gracia, hasta que vives en carne propia la incomodidad de que nadie quiera sentarse a tu lado en un tren o que, tan pronto se desocupa un asiento junto a una persona blanca, los pasajeros se apresuren a cambiarse. Esa sensación de ser percibido como una amenaza, sin haber hecho absolutamente nada, es una experiencia que nunca olvidaré.

En cuanto a la primera experiencia, después de mucha reflexión, decidí hablar con mi colega. Tras un largo debate, logré hacerle entender cómo su comentario me había afectado y cómo la negritud no se limita al imaginario del afroamericano en Estados Unidos, sino que existen múltiples experiencias negras, todas igualmente válidas.

Respecto a la segunda experiencia, con el tiempo acepté que la sociedad en la que me encontraba operaba de esa manera y comprendí que tenía dos opciones: vivir molesto e incómodo, reaccionando ante el estereotipo con el que se me asociaba, o simplemente aprovechar la inesperada ventaja de viajar con más comodidad en el tren. Opté por lo segundo y, confieso, hacer un viaje de tres horas con un asiento libre a mi lado resultó sorprendentemente liberador.

Picture
Henrique Restier
Rio de Janeiro, Brasil

Penso que um momento importante de minha trajetória como Homem Negro Intelectual e estudioso do campo das masculinidades negras, foi quando registrei algumas reflexões críticas em um jornal de grande circulação nacional acerca da absoluta ausência de ações afirmativas para Homens Negros por parte do Ministério da Igualdade Racial (MIR), ao mesmo tempo que existiam diversas políticas exclusivas ou preferenciais para as mulheres negras. Sendo uma agência do governo federal, sua missão é fomentar possibilidades para a população negra como um todo, adotando políticas para homens e mulheres negros baseados em estudos e indicadores socioeconômicos. Tais críticas tiveram diversas reações, parte delas visavam me desqualificar como intelectual, adotando estereótipos clássicos sobre Homens Negros como ignorante, bruto, hiper-machista, assediador, etc. Isto é, não era uma contra-argumentação, mas ataques racistas e sexistas.


Neste mesmo caso, minha reação foi simples, fazer aquilo que um intelectual deve fazer, continuar levantando argumentos sustentados por dados empíricos, indicadores e pesquisas. Assim, por mais que os ataques aconteçam nenhum deles tem força o suficiente para interditar o debate. Na verdade apenas mostram a potência das minhas alegações, e por conseguinte, a necessidade de políticas de educação, saúde, trabalho, renda, dentre outras, para os Homens Pretos e Pardos.


Traducción al español


Creo que un momento importante en mi carrera como intelectual negro y estudioso en el campo de las masculinidades negras fue cuando escribí algunas reflexiones críticas en un periódico nacional sobre la ausencia absoluta de acciones afirmativas para los hombres negros por parte del Ministerio de Igualdad Racial (MIR), mientras que al mismo tiempo existían diversas políticas exclusivas o preferenciales para las mujeres negras. Como órgano del gobierno federal, su misión es promover posibilidades para la población negra en su conjunto, adoptando políticas para hombres y mujeres negros basadas en estudios e indicadores socioeconómicos. Hubo varias reacciones a estas críticas, algunas de las cuales iban dirigidas a descalificarme como intelectual, adoptando estereotipos clásicos sobre los hombres negros como ignorantes, groseros, hipermachos, acosadores, etc. Es decir, no se trataba de una contra-argumentación, sino de ataques racistas y sexistas.


En este mismo caso, mi reacción fue sencilla: hacer lo que debe hacer un intelectual, seguir planteando argumentos apoyados en datos empíricos, indicadores e investigaciones. Así que, por muchos ataques que se produzcan, ninguno de ellos tiene la fuerza suficiente para detener el debate. De hecho, sólo demuestran la fuerza de mis alegaciones y, por tanto, la necesidad de políticas educativas, sanitarias, laborales y de renta, entre otras, para los hombres negros y morenos.


Picture
Luis Alexis Collazo Castro
Carolina
Como maestro me enfrento constantemente a incomodidades raciales o prejuicios en diversos contextos; sin embargo,  la expresiòn por parte de una compañera detonò hace unos meses atràs…     - “ es que tu eres así rarito”…
¿ENTONCES? ¿A que se refería? Pues la compañera utilizó su dedo índice para señalar y hacer movimientos “zigzagueantes” en mi antebrazo. Esto ocurre luego de atender una violentaciòn hacia otra alumna visiblemente negra y su compañero le atacò utilizando su maravilloso poder SER NEGRA!!! Así le expresè a la menor ERES PODEROSA, tiene un pelo hermoso que requiere un  cuidado màs allà de un simple moño y aprenderàs a tratarlo màs allà de la agresión hacia la alumna me afecta el que una Maestra, compañera, madre y mujer desconsideradamente y de manera prepotente afirmara que no me falta el respeto. Demàs està decir que la compañera recibiò una clase gratuita e inmediata de raza, orientaciòn sexual, clasismo, xenofobia, educaciòn diferenciada, género, estilismo e historia. ¿HASTA CUÁNDO TENDREMOS QUE SOPORTAR? Jamás tendremos la oportunidad. ¡NOS TOCA EDUCAR! al menos YO SEGUIRÉ EDUCANDO.

Al llegar a reuniòn de educadores durante el proceso de registro, las miradas mientras hago la fila son directas, los comentarios entre sì, (por el personal de la agencia )constantes; ya en mi turno me reciben con  “ esta es la reunión de maestras de k-3, custodios y personal no docente es en otro piso”  inmediatamente paso por mi mente todo lo que he tenido que sacrificarme y soportar para educar. En ese momento solo les agradecí por la información y les aclaré que soy maestro de preescolar y primaria, y fui convocado a esa reunión. Su respuesta empeoró la cosa; ¿y con ese pelo? ¿Kinder? Agraciadamente logré responder que toda mi preparación universitaria fue dirigida a kindergarten y Gracias a mi conocimiento logré atender Pre-kinder ,kinder y otros niveles educativos incluyendo educaciòn para adultos en el sistema público y en empresa privada todas las edades recalcando que esto fue gracias a mis conocimientos y preparaciòn académica. 

Picture
Edgardo Rosa
​Naguabo

Una vez en centro comercial frente a mi universidad (UPRH) estaba de camino a mi carro, y la llave estaba suelta, no tenía llavero. Procedo a intentar abrirlo, y cuando empiezo a buscar la llave en mis bolsillos se me acerca un oficial, este comienza hacerme una serie de preguntas todas insinuando que estaba teniendo unas acciones sospechosas hasta que alega/pregunta que si me estaba robando el carro, o intentando robarme alguna pertenencia dentro del mismo. Con molestia le pregunto, bajo qué estándares insinuaba que me estaba robando mismo vehículo, y el oficial me responde que era porque había un individuo de tez “trigueña” robándose cosas de los carros del mall.

Frecuento mucho el río, y andaba una pareja con unos turistas mostrándoles las áreas atractivas del cuerpo de agua. Habían varios locales del barrio donde se encontraba el río, y uno específicamente era un joven negro, este se aleja del grupo para orinar, y estaba de espalda los turistas y la pareja, por alguna razón empiezan a gritarle al joven, pero entiendo que no dominaba el inglés, y luego de su contestación se va. Al rato llega una patrulla, y coincide con el grupo de locales, empiezan a interrogarlos, e intentando achacarle un rol de acoso e intento de agresión en contra del joven negro, cuando me percato de la policía y las interacciones con el joven, me acerco, y comienzo a decirle al oficial que si el joven no está acusado y si no es sospechoso de un crimen, pues es libre para irse, que dejara de intimidarlo solo porque unos turistas se sintieron amenazados por un local. Justo después comienzo hacer una serie de preguntas, y al ver que no había respuestas lógicas con base y fundamento, me dirigí hacia el vehículo donde andaban los locales, y luego se fueron.

Picture
Siloé Andino
Loíza
Vivo orgulloso de ser afroboricua, cangrejero y cocotero. Recuerdo que para mis años de universitario, a mis amigos y a mí nos llegaron a negar la entrada a lugares de entretenimiento con la excusa de que no teníamos "el look adecuado". Nuestra ropa y nuestro look no tenía nada que envidiarle a los demás jóvenes que dejaban entrar.  La única diferencia era nuestro color de piel y nuestro cabello, simplemente por ser afroboricuas. En lugares de trabajo también recibí comentarios innecesarios por llevar mi cabello largo, rizado o trenzado.

Ya en mi etapa de adultez, en varias ocasiones tuve que visitar el colegio donde estudiaban mis dos hijos porque no les querían permitir llevar el cabello afro o rizado. En esas visitas tuve que explicarle a los directivos del colegio que llevar el cabello afro o rizado no era una ofensa ni era poco profesional. Logramos que les permitieran continuar con sus estudios y tuvieron que cambiar el reglamento del colegio.

Picture
José Luis Acosta Fuentes
Loíza
Varios años atrás estuve estudiando en Kansas City, por una beca deportiva. Durante los primeros meses viví de cerca lo que es la discriminación por mi color y mi barrera de lenguaje con el inglés. Fue un año muy difícil para mí, no lograba sentirme a gusto porque el racismo y la discriminación pueden presentarse de muchas maneras, y los comentarios o actitudes como esas no solo afectan la autoestima, sino también el sentido de pertenencia.

Es normal sentirse herido o impotente ante ese tipo de burlas, especialmente cuando vienen de un grupo en el que deberías sentirte apoyado, como un equipo. Recibí muchas burlas por mi acento y color de piel. Estas conductas solo reflejaban la ignorancia y el prejuicio de esas personas, no tú valor 
ni tu capacidad. El hecho de que haya superado esas situaciones es un reflejo de mi fuerza interior y de mi perseverancia, todo lo vivido lo utilice para crecer personal y profesionalmente y me hizo obtener más seguridad.
Durante los entrenamientos, algunos compañeros empiezan a hacer comentarios burlándose de mi acento o riéndose de mi estilo de juego, insinuando que no tengo las mismas habilidades que ellos debido a mi origen. La discriminación no solo se manifiesta a través de las burlas o actitudes despectivas, sino que también puede haber una idea de que esa persona no “pertenece” al grupo, o que sus capacidades son menores debido a su raza. Lo importante en estas situaciones es reconocer que esos comentarios son inaceptables y están basados en prejuicios sin fundamento. La discriminación racial es una forma de injusticia que perpetúa estereotipos y crea barreras artificiales entre las personas.

Picture
Gabriel A. Romero Agosto
Las Vegas, Nevada. EU

Me cortaron del equipo de béisbol sólo porque no era mormón (grupo religioso que se compone mayoritariamente de personas blancas). Yo era el único negro. No fue por mi talento, sino por algo fuera de mi control; lo que me hizo sentirme excluido e injustamente tratado.


Cuando jugué contra ellos, dí el mejor partido de mi vida. Jugué tan bien que al final querían que me uniera a su equipo, demostrando que el talento es lo que realmente importa.


Picture
Yaxel N. Melecio González
Loíza

Sinceramente ahora es que estoy entiendo estos temas de racismo. Siendo integrante del grupo la TRIBU aprendí a como defenderme, sigo aprendiendo sobre mis derechos o cualquier discriminación que me hagan, también es bueno porque me mantiene al día y fresco sobre las noticia de lo que está pasando. Ahora sé, que el racismo es el odio, rechazo o exclusión de una persona por su raza, color de piel, origen étnico o su lengua, que le impide el goce de sus derechos humanos. 


Antes pensaba que no había tenido ninguna situación de discrimen racial pero pensándolo bien en los juegos de baloncesto que son fuera de Loíza, siempre hay  gente que discrimina cuando saben que somos loiceños. Mirándonos raro, haciendo comentarios entre ellos y hacia nosotros. Ellos creen que uno no se dá cuenta. 


Picture
Reniel A. Pinet Pérez
Loíza


Salir de Loíza a jugar a otros lugares a veces trae situaciones de discrimen cuando se enteran de dónde somos. Me ha pasado en juegos de volleyball y baloncesto fuera de Loíza.


Como respuesta, simplemente jugamos y demostramos nuestra cría. 


Picture
Kermit Alexander Quiñones Berrios
Loíza

Como hombre negro y loiceño habrían varios ejemplos que históricamente podrían ejemplificar como el sistema nos arrincona de una manera sutil e incluso de “apariencias naturales” en cuál rama social se produzca -deportes, las artes, educación, oportunidades de empleo, etc-. 


En mi experiencia habría que entender el contexto en el cual nos criamos en nuestra juventud y adolescencia a principio de los dos mil. Fue una época oscura desde un punto social. en el diario vivir de lxs loiceñxs, tanto por los altos niveles de criminalidad entre “bandos”  y no menos importante el morbo que esto generaba en los medios de comunicación que de alguna manera exagerada se tergiversaba la opinión social que se tenía de lo que era un loiceño.


Debido a ello, la falta de oportunidades era cada vez más notoria, aunque incomprensible para el loiceño que en igualdad de condiciones era declinado. 

    ◦    Ejemplos: cambiar tu dirección de procedencia para conseguir un empleo justo o incluso para estudiar en una escuela superior de preferencia particular. 
    ◦    Sobrenombres en lugares profesionales como trabajos comunes, deportes, universidad o solo ocio social sin respetar tu verdadero nombre. En mi experiencia los sobrenombres que se me daban era : Loiza, negro, negrito, L entre otros. 
    ◦    Situaciones de connotación despectivas: intentar evaluar una situación de trabajo en la cual el compañero no le interesa reconocer sus errores y solo limitarse a decir que -HAGA LO QUE YO QUIERA, ÉL NO TE VA TENER MIEDO PORQUE YÓ SEA DE LOÍZA- afirmando que de alguna extraña manera todos somos violentxs. 
    ◦    Hacerte de menos solo por tu lugar de procedencia, ejemplo: prestar un servicio en medios noticioso nacionales y luego de terminar, la periodista fuera de cámaras de “manera inocente” asuma que no sabía que en LOÍZA las personas supieran de dicha materia, como si fuera una cosa que ciertas regiones está permitido saber. 

Una vez recursos humanos de un antiguo trabajo, me reunio en la oficina para saber si me sentía discriminado por que lxs compañerxs me llamaran “negro”o  “Loíza”, reaccioné explicandoles que no habia motivo por sentirme mal ya que ambas cosas son un hecho, soy negro y soy loiceño, porque esa es mi identidad verdadera, la reconozco y la afirmo. Me sentiría mal si me llamaran “blanquito” u otro pueblo. 

Una manera de firmeza es reconocer tus condiciones y virtudes ante sistema para no dar pie al encajonamiento, si no demostrar que a pesar de ser negro o ser del lugar de procedencia, aun asi tienes las condiciones y herramientas para hacer valer tu conocimiento y posturas en la rama que te desempeñas.


Todo este cúmulo de situaciones han hecho que muchos tomemos el camino individual del sustento: algunos de una manera trágica pero muchos más como yo, de una manera productiva como crear tu propia fuente de ingreso a través de emprendimientos, lucha y sacrificio porque lo que nos enseña todas estas experiencias, es hacernos cada vez mejor en lo que nos dediquemos porque es la herramienta dentro de todo  que encontramos para derrotar el sistema y hacer valer nuestras posturas.


Picture
Derek Torres Fuentes
Loíza

En la escuela me molestaban por el color de mi piel y me decian que era un pillo por ser negro. Me decian negro feo y pelo malo.
Yo comencé a responderle para tras.

-Soy negro y soy mas lindo que tú.

"Me siento feliz y orgulloso de ser negro y loiceño porque me encanta mi cultura y mi pueblo”.


Proudly powered by Weebly
  • Inicio
  • Historia
  • Quienes Somos
    • Espacio Tipos+
    • Heriberto Ramírez
  • Arte y Cultura
    • Poética Masculina del Negre >
      • Homenajes
    • Poetica Masculina del Encierro >
      • Videos
  • Coloquio+
    • Coloquio+ 2018
    • Videos Coloquio 2018
  • Involucrate